MADDISON
Observo al hombre que creí que era el amor de mi vida, su presencia me sienta como una patada en el estómago. ¿Cómo se atreve a siquiera verme a los ojos después de lo que me hizo? Levi sigue a mi lado, no entiendo el por qué, el besarlo solo fue un impulso, algo que hice sin pensar. Dorian pasa su mirada de él a mí, frunciendo el ceño.
—¿Qué haces aquí? —inquiero con cautela—. No deberías estar en este sitio, vete.
Dorian guarda silencio un par de segundos, se ve demacrado, aturdido