MADDISON
Si antes el vacío que había en mi pecho me engullía, ahora me ahoga, me encuentro sentada frente a Levi, mi violador, detrás de él como si fuera una sombra, está Tobias Jefferson, su abogado, un hombre tan apuesto como endemoniado que no deja de mirarme, analizando cada uno de mis movimientos, es poco más de la media noche y no he dejado de leer los documentos del contrato que me han dado a firmar.
Leo detalladamente cada una de las cláusulas y me siento más perdida que nada, el mied