HARLEY
El día no podía transcurrir de lo más pésimo, no solo por el hecho de que Andras me hubiera besado creyendo que se vería ante mí como el héroe que siempre soñé, sino, por el hecho de que ahora me encontrara encerrada en una habitación en la torre más alta de la casa, me sentía como una maldita Rapunzel moderna, no había maneras de escape, debido a que las ventanas estaban abarrotadas, la puerta atrancada, no había conductos de ventilación, ni algo que me sirviera como autodefensa en el b