HARLEY
Al día siguiente me muero de los nervios, pese a que Dylan me pidió que no fuera a trabajar y que me quedara en casa, no pude evitar el hecho esconderme para ver a lo lejos, como mi padre salía del hospital con una enorme sonrisa en los labios, y con dos maletas azules enormes, las subió en su camioneta y se subió para luego arrancar e irse como alma que lleva el diablo.
—Solo espero que no regreses —susurro en su dirección.
Tampoco es como que me diera el día libre Dylan, porque hoy e