Capítulo 12
Violeta San Marino
Mientras esperamos a que el dolor pase un poco, él no ha dejado de acariciarme ni de besarme y todo buscando hacer que me relaje antes de retomar su labor. Por eso cuando me siento lista y segura de recibirlo por completo, muevo mis caderas indicando que me haga suya. Quiero que un hombre de verdad me haga tocar el cielo y no me deje caer en un abismo.
Las embestidas y las caricias llevaban mi cuerpo al éxtasis total, haciéndome vivir lo inexplicable entre sus