Capítulo 11
Violeta San Marino
Tomo un sorbo de la taza de café que me dio el desconocido y comienzo a tomarla despacio debido a lo caliente de esta. Una vez el líquido toca mi boca, no puedo evitar saborearme por el rico sabor que deja. Aparte, él lo había endulzado con un poco de miel y canela como me gusta. Es como si hubiera adivinado que lo tomo así.
Abro los ojos rápidamente al notar que los tengo cerrados y al hacerlo, fijo mi vista en el hombre misterioso. El cual, también está tomando