Capítulo 82

Mi estómago se retorcía dolorosamente mientras los gases seguían acumulándose, haciendo que las náuseas fueran aún peores. Miré a Nina, cuya expresión parecía ensombrecerse con cada segundo que pasaba.

—La única solución es que nos vayamos. —Nina se recostó en el respaldo de la silla y cruzó los brazos—. No me importa si tengo que renunciar a mi trabajo. Mientras tú estés a salvo.

—No llegues tan lejos. Puedo volver a casa.

—¡De ninguna manera! ¡Y menos si le dices a Xavier quién eres en realid
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