POV XAVIER
—Gracias, señor Mendoza. Le deseamos mucho éxito en el futuro —concluyó la periodista.
Asentí.
—Gracias.
En cuanto me di la vuelta y salí del encuadre de las cámaras, mi sonrisa fingida desapareció.
Miré de reojo a Paulina, que seguía aferrada a mi brazo. La sonrisa nunca abandonó su elegante rostro.
Dios.
Tener a Paulina aquí solo iba a empeorar aún más la situación de mi empresa.
En televisión, probablemente parecíamos la pareja perfecta.
Me alejé de la multitud con paso firme.
Pau