En el momento en que Ignacio habló, la conmoción y la furia casi explotaron dentro de mi pecho. Apreté con más fuerza la carpeta contra mi pecho, intentando no lanzársela directamente al tío de Xavier.
—Tomaron una decisión sin escucharme, aunque ya tengo una solución —dijo Xavier con frialdad—. No pueden destituirme como CEO así como así.
—Escucha, Xavier. Si todo lo que has venido a hacer es darnos una presentación sin sentido, ni te molestes. Solo estás haciendo perder el tiempo a todos.
—Es