Me detuve justo en el umbral entre la sala de estar y la cocina del penthouse. Mis ojos se abrieron de par en par y, por instinto, respiré profundamente. Necesitaba desesperadamente el oxígeno que de repente parecía imposible hacer llegar a mis pulmones.
Xavier lo había vuelto a hacer.
De pie frente a la isla de la cocina estaba Xavier, vistiendo únicamente un par de pantalones cortos negros y holgados.
Naturalmente...
Sin camiseta.
Su amplio pecho y su perfectamente esculpido abdomen de seis c