Capítulo 36: Planes arruinados.
—Luce hermosa, su majestad. No tiene que verse constantemente frente al espejo —le sonrió madame Cornelia.
Sin embargo, la Reina Serenia se sentía abrumada, no quería reunirse con su futuro remplazo y con el noble que la había amenazado en el edificio ceremonial de Bushlak.
Toc~ toc~
Tras unos suaves golpeteos a la puerta del cuarto de vestir de la Reina. Cornelia se acercó y abrió de inmediato la puerta. Al ver al Rey, se sorprendió por un instante, rápidamente haciendo una reverencia