—El día que vino a la empresa se me hizo familiar, así que luego de recordar dónde lo había visto antes, supe que fue en tu habitación. Hay una fotografía donde están ustedes tres —explica mirándolo de reojo.
—¿Estabas hurgando en mis cosas?
La joven abre la boca para hablar pero la cierra de golpe sin saber que excusa darle a su jefe.
—Yo, no....
La risa de Kyllian hace que la chica dé un respingo asustada.
—Tenías que ver tu cara, fue épico —dice aún riéndose.
—Idiota —masculla entre dientes.