Se remueve al oír unos murmullos, Willow abre los ojos parpadeando varias veces acostumbrándose a la claridad de la habitación.
—Despierta —susurra una voz suave en su oído.
Barre la vista encontrando a su abuela Anneliese sentada en el sofá. Hace el amago de levantarse, pero se siente sin fuerzas.
—¿Qué pasó? —pregunta con voz débil.
De pronto entra el doctor, un hombre mayor de bigotes negros.
—¿Cómo te sientes? —le pregunta a la joven.
—Un poco cansada —emite—. ¿Cómo está el bebé, doctor?
—T