Después de salir del bar, Julieta intentó tomar un taxi a toda prisa.
Sin embargo, tal vez por mala suerte, o porque había menos taxis a esa hora, no vio ni uno solo por un tiempo.
Justo cuando empezaba a sentirse ansiosa, una voz baja y ronca sonó detrás de ella.
—¿Julieta? ¿Eres tú?
Esa voz familiar la llamó por su antiguo nombre, haciendo que se quedara inmóvil.
—Julieta —Leandro volvió a llamarla.
Él se acercó para enfrentarla, con su mirada profunda fijada firmemente en ella y sus labios