Julieta se estaba arrastrando hasta la puerta cuando entró Ismael.
Se había arrastrado por el camino, toda cubierta de sangre. Además, el rostro de Julieta tenía un aspecto terrible, por eso, Ismael quedó desconcertado al instante.
Su primera reacción fue pensar que Leandro había estado aquí.
Se apresuró a recogerla del suelo y la llevó hasta la cama. Luego se dio la vuelta con la intención de ir a buscar al médico, pero Julieta agarró su muñeca.
—Señor Soto, ¿podría hacerme un favor? Se lo su