La madre y la hija de la familia Jiménez se abrazaban y lloraban tanto que atrajeron a más curiosos que se agolparon a su alrededor.
—Dios mío, esta joven es tan mala que obligó a esta anciana a arrodillarse ante ella —comentó alguien entre la multitud.
—Me dijeron que la que se arrodilla es la matriarca de la familia Jiménez. Esta chica debe ser muy poderosa para hacer que la mismísima señora Jiménez se arrodille —dijo otro entre la multitud.
—He oído que esa chica es una amante... —dijo otro.