Julieta frunció el ceño cuando pensó en Dalila. Se preguntó qué habría intentado hacer Leandro para probar la inocencia de Dalila.
Luego sonrió amargamente y sacudió la cabeza. Olvídalo. ¿Qué sentido tenía pensar en eso, para qué iba a aumentar sus preocupaciones? Así que dio media vuelta y bajó a tomar el sol.
Lo que Julieta no esperaba era que, al día siguiente, cuando salió a dar un paseo, se volviera a encontrar con la señora Jiménez. Qué irónico que los enemigos siempre se encontraran.
Juli