No fue hasta que sonó el teléfono de Julieta que se rompió el extraño silencio en el auto.
—Julieta, ¿dónde estás?
Solo después de oír la voz de Jasmine, Julieta volvió en sí.
—¿Qué pasa?
—Esta noche te quedas en un hotel. No quiero que regreses a casa, están todos los periodistas abajo.
¿Periodistas?
Julieta se quedó helada. No entendía nada y preguntó:
— Jasmine, aclárame la situación, ¿qué pasa?
Jazmín hizo una pausa por un momento.
—Julieta, tu confesión está en tendencias. Ahora todo inter