Julieta entró en pánico y miró en dirección al ruido. Vio una figura familiar tendida en el suelo no muy lejos. Empujó la mano de Ismael y corrió hacia la multitud.
No había corrido más que unos pasos cuando sus piernas le fallaron. Tropezó y cayó al suelo. Se levantó rápidamente y siguió corriendo en esa dirección a pesar del dolor que sentía en el cuerpo.
De repente, alguien tiró de su brazo.
—Julieta, cálmate.
Julieta forcejeó desesperadamente.
—¡Suéltame, es Jasmine, algo le debe haber pasa