Después de subir al coche, Jasmine le entregó un sándwich a Julieta.
—Come algo. ¿Ya te tomaste las pastillas?
—Sí, y ya había comido, gracias.
La expresión de Jasmine era seria.
—Julieta, te lo he dicho muchas veces, no tienes que darme las gracias.
Julieta se quedó helada mientras asentía.
—Entiendo. ¿Qué más dijo el señor Soto?
—No dijo nada más, solo que no tienes que preocuparte por las cosas de Camilo, que con su ayuda no irás a la cárcel.
—Le creo.
Ismael era el abogado más famoso de Mari