Leandro miró a Julieta con mal humor y se giró para llevarse a Dalila, pero entonces oyó a Dalila decir:
—Julieta, sé que me odias enormemente, pero no deberías haberme empujado y dejarme sin auxilio.
Al escucharlo, Leandro se detuvo, dio la vuelta nuevamente, miró a Julieta de forma muy sombría, y dijo:
—¡Julieta, quieres dejar a un lado de una buena vez tus horribles celos!
—¡No lo hice!
—¿No lo hiciste? ¿Quieres decir que Dalila te está acusando injustamente?
Julieta refunfuñó y respondió: