Leandro se detuvo un momento, con sus ojos negros escalofriantes.
—Sí. ¿No era una condición para salir de la cárcel?
Su tono parecía decirle: "¿No es algo que ya sabías, estúpida?".
Julieta sintió que le arrancaban el corazón del pecho una vez más, le temblaron un poco las piernas pero apretó los dientes y esbozó una sonrisa mientras se clavaba las uñas en la piel, haciendo lo posible por contener las lágrimas.
—Bueno, esa es nuestra condición. Vete —tras decir esto, se dio la vuelta y se le sa