Capítulo 48 — La cena que nadie comió
Agustín Leone llegó a la casa de sus padres por los niños poco antes de la cena.
No quiso hablar demasiado.
Traía el rostro cansado, la camisa apenas floja en el cuello y esa manera de caminar de quien no venía de un día largo, sino de varios días acumulados en el cuerpo. Su madre lo recibió en la puerta con un beso en la mejilla y una mirada que no necesitó preguntas para entenderlo.
La casa de sus padres siempre había sido un lugar seguro para todo