120. Choque de convicciones
Abrazo a papá un poco más antes de bajarme de sus piernas e irme corriendo a la cocina a tomar el teléfono. Me sé el número de Alessandro de memoria, lo aprendí antes por si en algún momento lo llegase a necesitar, marco su número y al segundo timbre responde con seriedad.
— ¿Si?
— Alessandro, soy yo, Dania.- aprieto ligeramente los labios para contener mi sonrisa, escuchó como suspira con alivio del otro lado.
— Gracias al cielo, pensé que era tu padre o aún peor, tu mamá.- ¿Tiene el número