121. El no pudo ser
Mi madre se queda en blanco unos segundos, el fuego en su mirada se apacienta solo un poco, antes de que regrese, solo que esta vez con un poco menos de intensidad.
— ¿De dónde sacaste esa tontería Dania?.- suspiro, no quiero pelear por eso, no creo que lo mejor sea echar más leña al fuego, solo quiero mostrarle un punto.
— Qué más da quién me lo confirme, desde que llegué aquí tuve mis sospechas de que algo no cuadraba.
Mi madre suspira y toda esa pinta de elegancia que se ha esforzado en ma