En cuanto aquel grito desesperado y desgarrador escapó de su garganta, toda la energía del cuerpo de Elly pareció evaporarse sin dejar rastro. Sus ojos se pusieron en blanco de repente, su rostro palideció por completo y su cuerpo se desplomó hacia atrás, completamente inerte.
Kenny, que había permanecido alerta detrás de ella todo ese tiempo, reaccionó a la velocidad del rayo. Sus fuertes brazos atraparon el cuerpo de Elly antes de que la mujer se estrellara contra el duro suelo de mármol.
—¡El