Al día siguiente…
Erick permanecía sentado tras su espacioso escritorio, aferrando los bordes de la superficie de madera con tal vehemencia que sus nudillos se tornaron blanquecinos.
Sus pupilas, incisivas y carentes de parpadeo, bloquearon la silueta de su asistente, quien se encontraba erguido ante él.
—Dime, Matthew, ¿por qué conducto agenció Mary ese fármaco? —inquirió Erick, clavando la mirada de forma recta en el empleado.
Matthew correspondió al escrutinio exhibiendo unas facciones sole