“Adrián, cuida a Freddie… Por favor… Por favor sólo cuídalo… Yo…”.
“Lo juro, lo protegeré con mi vida, su excelencia”. Asentí y sonreí ante su sinceridad.
“¡Gracias!”. Lo vi asentir y luego comenzar a correr de regreso por donde habíamos venido y una sonrisa se dibujó en mi rostro. Aún no podía creer que se hubiera tomado tantas molestias para sacarme de allí. Después de un poco más de entrenamiento y preparación, realmente sería un buen alfa, un alfa equitativo.
“Vamos, tenemos que irnos. Es