—No pienso alejarme de ti —dice, y presiona toda la parte delantera de su cuerpo contra mi espalda mientras su boca se abre junto a mi oído—. Voy a quitarte este mini-vestido.
Apenas consigo asentir, pero él capta mi respuesta y empieza a mordisquearme el lóbulo, lo que aumenta la implacable presión que ya siento en mi vibrante interior.
—Harry, mi tía…
—Eres demasiado hermosa, y por eso muchos quieren lo que es mío —ronronea mientras me roza la oreja con sus labios.
—Oh, Dios... No debes estar