— ¿Por qué no ha despertado aún? — indaga Miguel, su voz grave reflejando su preocupación e impaciencia al ver a su cría en esta situación. Por dentro, lucha por controlar la rabia hacia el Alfa Dante por no haber aparecido aún con los culpables para que él mismo pueda cazarlos y destrozar a quienes se atrevieron a herirla.
— No lo sabemos, Genuino — responde Luciana, apretando una mano contra la otra, tan inquieta como Miguel por el estado de la niña.
De pie, junto a la cama, los ojos de Migue