El suave tintineo de la campanilla anuncia la entrada de un nuevo cliente. Ese sonido familiar, que Sasha escuchaba todos los días mientras trabajaba allí, sirviendo a los clientes con una sonrisa forzada y ocultando el cansancio y la frustración tras una impecable máscara de cortesía, ahora tiene un significado completamente diferente.
Hoy es distinto.
Sasha entra al café con pasos decididos, espalda recta y el mentón ligeramente levantado. La puerta se cierra con gracia detrás de ella mientra