— ¿Cómo se siente estar con un hombre que te hace pagar la cuenta? — Sasha provoca, con una voz suave pero cargada de veneno. Sabe dónde atacar, y sus palabras golpean a la mujer como un golpe inesperado. — Ya lo sé, él es tu zorra, ¿no? Y tú, la vieja que paga a la prostituta.
El rostro de la mujer se contrae de ira, su máscara de superioridad se resquebraja mientras las palabras de Sasha la hieren profundamente. No esperaba una respuesta así, mucho menos de Sasha, a quien consideraba inferior