A pesar de no haberlo hecho nunca antes, Sasha ha leído mucho sobre el tema, y siempre le pareció sencillo. Así que cree que puede aprender. Está decidida, dispuesta a hacerlo gemir por ella, en lugar de ser ella quien gima por él.
Sin apartar la mirada de él, entreabre los labios y los lleva hasta su glande, cerrándolos alrededor de la cabeza mientras lo succiona. Miguel respira profundamente, sintiendo el calor abrasador dentro de su boca, en contraste con la frescura de sus labios carnosos y