Sasha siente otro escalofrío recorrer su columna vertebral, erizando cada vello de su cuerpo mientras sus ojos absorben la imagen imponente de Miguel. Sentado en la poltrona, su cuerpo esculpido está bañado por la suave luz dorada de la lámpara, creando sombras que acentúan cada músculo, cada línea de fuerza y poder.
Sexy — la palabra grita en su mente, pero rápidamente se reprende, recordándose la razón por la que está allí. Sin embargo, el nerviosismo que la consume comienza a mezclarse con u