Sasha siente las lágrimas deslizarse silenciosamente por su rostro mientras escucha las palabras de Luciana. Aunque no conoció a la madre de Kesha, no puede evitar sentirse profundamente conmovida por la fuerza y determinación que esa loba solitaria demostró para proteger a su cría hasta su último aliento.
Mientras Luciana explica la dinámica entre las lobas fértiles, Sasha absorbe cada detalle. Ahora entiende que las Lunas Cimex solo pueden tener hijos si están fuera de una manada dominada por