El Genuino Alfa corría por el bosque, sus poderosas patas hundiéndose en la nieve mientras lideraba a su manada de regreso a la mansión. La cacería había sido exitosa, y la sangre fresca de las presas todavía manchaba sus hocicos. El viento frío cortaba entre los árboles, pero los cuerpos lupinos de la manada estaban adaptados al clima severo, con pelajes gruesos que los protegían del gélido frío.
Miguel escuchaba las celebraciones de los otros lycans por la cacería. Habían logrado atrapar dos