Sasha siente cómo la sangre abandona su rostro, la sensación de que el suelo desaparece bajo sus pies. El aire en el pasillo parece congelarse a su alrededor; su respiración se vuelve dificultosa mientras la mirada helada de Miguel la atraviesa. Cada segundo que pasa es una tortura silenciosa, mientras procesa el peso de sus palabras y la presencia abrumadora del Genuino Alfa frente a ella.
Miguel avanza un paso, sus ojos fijos en los de ella, una mezcla de furia contenida y diversión perversa