Dos días después:
— Hija, estás tan hermosa... — dice Pedro, con la voz entrecortada y los ojos llenos de lágrimas.
La observa con admiración y orgullo, aunque en el fondo piensa que es demasiado joven para casarse. Ver a su hija vestida de novia es un sueño hecho realidad, y se siente inmensamente agradecido por no haber perdido esa oportunidad con ella.
Sasha, frente al espejo, acomoda nerviosamente la tela del vestido, intentando disimular la emoción que desborda en su pecho. Sonríe al mirar