La lucha continúa feroz, sin embargo, las heridas que antes se curaban rápidamente en Miguel ya no lo hacen. El demonio ha imbuido su poder infernal en los ataques, y ahora Miguel está exhausto, su cuerpo cubierto de heridas, la sangre escurre por su pelaje negro mientras enfrenta a Baalberith, el demonio que parece divertirse cada vez más con el sufrimiento del Alfa Genuino.
Miguel avanza de nuevo, un gruñido profundo emergiendo de su garganta. Intenta usar su fuerza bruta para derribar a la c