— Necesitamos ganar tiempo. Miguel es el único que puede enfrentar a esa criatura. Mariana necesita curarlo — murmura Alys, su voz tensa mientras observa a la criatura avanzar hacia Pedro, quien apenas logra mantener el equilibrio con el arma temblando en sus manos. Su corazón se acelera, y siente el calor de la sangre corriendo por los cortes profundos en su pierna y brazo. Cada movimiento es una lucha contra el dolor.
— ¿Qué tienes en mente? — pregunta Pedro, jadeante, su mirada alternando en