— ¡Sasha, detente! — grita Mariana desesperada, lanzando bolas de fuego hacia la criatura.
Las llamas chocan contra Sasha, pero no causan daño visible, ni un solo rasguño. Al contrario, parecen alimentar el aura sombría que la envuelve.
Sasha se gira, sus ojos rojos brillando como brasas ardientes. Mira a Mariana por un momento, su boca grotesca abriéndose en una sonrisa retorcida, como burlándose del intento de la bruja. Mariana siente un escalofrío recorrer su espalda, pero no retrocede.