Antes de que Miguel pueda contraatacar, la criatura avanza de nuevo, más rápida esta vez, su velocidad es una sombra indistinta, casi imposible de seguir.
Miguel apenas logra esquivarse del siguiente golpe, pero antes de que pueda recuperar el equilibrio, Sasha gira en el aire, un movimiento que ningún licántropo en su forma bestial podría realizar. Con una precisión devastadora, le propina una patada poderosa en las costillas a Miguel, la fuerza del impacto lo lanza contra la pared de la cav