Luciana camina por los pasillos de la mansión en dirección a la cocina principal, cada paso marcado por el cansancio de una noche sin dormir. Sin embargo, su mente está lejos del agotamiento físico: es la preocupación lo que la consume. Durante toda la noche luchó contra el impulso de regresar a la guarida de Miguel, de verificar cómo estaba. Pero resistió, confiando completamente en Sasha.
¿Hice lo correcto?
Esa pregunta la atormentó durante horas. Sasha no está allí por voluntad propia; fue f