Un gruñido de dolor salió disparado de lo mas profundo de Dimitri, mientras sus ojos azules se abrían ampliamente, guiados por el dolor que ahora brotaba de su pecho.
—Si no te quedas quieto, te atare a la cama—amenazo Selene, con los dientes apretados, mientras se inclinaba sobre el amplio torso desnudo del alfa para que este viera su rostro—. Y te aseguro que no será nada sexy.
—Selene…—dijo el con palabras ahogadas, sintiendo que su boca estaba demasiado seca—, no necesito que me cures las h