Capítulo 33.
El viento dejó de correr y las hojas estaban en completa tranquilidad, pero el ambiente era denso. Nada era más aterrador que la tranquilidad cortada de un solo tajo.
— Prepárate pequeña— dijo Rob justo en el momento en que se ponía frente a ella.
Oleika estaba nerviosa pero al mismo tiempo sentía una curiosidad innegable por lo que estaba por venir
El rugido gutural que provenía del frente de ellos era siniestro.
Oleika se asomó justo unos centímetros a un lado de la gran barrera que la proteg