Desde aquella sensación que Balto sintió hace tres días, algo en él ha cambiado, por alguna razón el dolor agonizante que siente al saber que su luna tiene otro destinado simplemente han pasado a segundo plano, él desea saber que fue eso que lo dejó tan anonadado y que por un segundo lo ayudó con su desgarrador dolor.
Blanca se ha negado a verlo y él lo ha respetado, pues se merece cada sufrimiento que ella le dedique y está dispuesto a dejarla ser feliz, después de todo, él mismo se lo buscó,