Blanca apretó los labios al escuchar la voz dulce, pero firme de la mujer, ella había callado todo ese tiempo, solo les hizo saber a los que considera sus padres que necesitaba quedarse con ellos algunos días, más no les contó el motivo y ellos no la cuestionaron.
―“No debes preocuparte” ―Le hizo saber. ―“Déjame amamantarlo e iré con ustedes” ―La mujer se acercó y besándola en la frente la miró a los ojos.
―No quiero que nos ocultes nada, ¿De acuerdo? ―Le sonrió. ―De esa manera no podríamos def