Blanca miró a quien es su guardián, ella no hizo gesto alguno y no se preocupó en comunicarse con él, está demasiado molesta y además no comprende cómo es que Balto le ha permitido acercarse a ella al punto de que él esté cómodo ahí parado en la puerta de su habitación.
―“Por favor, debes perdonarme” ―Le pidió implorante. ―“Debía decirle al rey lo que estaba pasando, como su guardián es mi responsabilidad, encargarme de todo lo que le afecte a usted” ―Le habló esta vez con respeto. ―“No soy mon