Confusas, así estaban las cosas para Blanca, Balto se comportaba de manera extraña, tan pronto era dulce como tan pronto se volvía una bestia que no entraba en razonamiento al menos de que ella lo besara y lo contuviera para que no hiciera las cosas crueles con las que amenazaba siempre que se volvía loco.
Para ella estaba claro, ya se le hacía normal su comportamiento déspota y sabía que ya tanto ella como su loba le pertenecían a ese rey de temperamento difícil. La amistad entre ella y Lucius