―¿Por qué no puedes entender las cosas? ―La miró con desesperación. ―¡Eres una insolente! ―Le espetó furioso. ―Deja de ser tan altanera, Mickeyla, necesitamos saber qué sucede con nuestro hijo. ¿Has sabido de algún cachorro que presente lo que nuestro hijo? ¡No tiene un lobo y aun así la plata le hace daño y su fuerza es mucha!
―No pienso irme al mundo sobrenatural. ―Siguió negándose. ―Ya te lo dije, podemos buscar a alguna bruja aquí, hay una que me ayudó a mantener a mi hijo con vida al igual